ASOCIACIÓN ARAGONESA DEL HAIKU (ASARAKU)

Nuestro fin es contactar con los amantes del haiku en Aragón y dar difusión a su obra.

miércoles, 16 de marzo de 2011

VIAJE A LA TIERRA DEL HAIKU

Escribí este relato un mes después del viaje que hice con José Luis Andrés a Japón en julio de 1998, a petición de la Asociación Tora, y fue publicado en su boletín SOL Y SOMBRA traducido al japonés.

El día 16 de junio, mientras cruzábamos en tren el puente que une Honshu con Shikoku, pudimos ver al fin aparecer el sol iluminando los islotes de pinos que nos rodeaban; algunos de los cuales se difuminaban entre la neblina en la lejanía.
Al recorrer Shikoku pudimos apreciar que los campos de arroz y las casas estaban más dispersos que en Honshu, eso hizo más agradable la contemplación del paisaje al dejar atrás las aglomeraciones.
Al llegar a Imabari nos recibieron nuestros amigos de Tora, a los que tan agradecidos estamos José Luis Andrés Cebrián y yo por las atenciones recibidas durante todo el viaje.
Este es para mi “el viaje de las sorpresas”, y a cualquier lado que mirásemos encontrábamos algo que nos llamaba la atención.
También el interior de las casas japonesas nos encantó, desde el suelo de esteras de tatami o dormir en futón, hasta la belleza espiritual del tokonoma.
El día 17, mientras navegábamos en trasbordador hacia Omishima, pudimos contemplar la impresionante construcción del puente elevándose poderoso sobre las aguas y las islas. Más tarde, José Luis escribió un haiku.




El gran puente
acercará las islas…
las alejará.







Cuando visitamos Oyamazumi Jinja y el museo, el Señor Kawakita y el Señor Doi fueron muy amables guiándonos y explicándonos los Ritos que se realizan en el Santuario. Nos impresionaron los árboles de 2.500 años que se conservan en el interior de dicho recinto.
De noche, miles de ranas coraban en los campos de arroz, José Luis escribió otro haiku:

En los campos
de ranas abunda
el arroz.

El día 18 pudimos disfrutar de una Ceremonia del Té en casa de Mrs. Otani. Fue muy emotivo para mí, pues viví la experiencia como un grato regalo lleno de sensibilidad.
En la fábrica de shibori pudimos conocer este curioso tejido desconocido en España.
El día 19 fuimos a Nankobo, uno de los 88 templos de Shikoku, y pude sentir vivo el mismo espíritu que me impulsó en el año 1988 a recorrer el Camino de Santiago como peregrino.
Más tarde, contemplando la panorámica desde lo alto del Castillo de Imabari compuse un haiku:




Siglos sitiado.
Castillo de Imabari;
por montes y mar.







El día 20 llegó la esperada Fiesta “haiku y música de España”, en la que los miembros de Tora volvieron a demostrar su gran capacidad para organizar actos de hermanamiento entre diferentes culturas, poniendo todo su entusiasmo y sentimiento en ello. ¡Incluso demostraron tener grandes conocimientos de gastronomía española, realizando platos de paella, tortilla de patata y fideuá!
Anri Shibata logró un matrimonio artístico entre el haiku y la guitarra española, lleno de magia y poesía. Y cuando nos hizo el regalo de su genial improvisación fuera de programa sobre ritmos de jota japonesa fue muy emocionante.
¡Es muy curioso que un músico japonés nos enseñara a sentir la guitarra española!
En el coloquio la gente demostró mucho interés por conocer qué camino siguió José Luis Andrés para llegar a escribir haiku. Estamos muy agradecidos por la alegría, sensibilidad y afecto que nuestros amigos de Tora compartieron con nosotros.
Al día siguiente pudimos apreciar el moderno museo de Shiki en Matsuyama y su impresionante Castillo. José Luis compuso un haiku:

Vacías armaduras;
Castillo de Matsuyama.
Zazen de siglos.

Durante el viaje de regreso a Imabari yo escribí otro haiku:


En Matsuyama
recorren los montes
sendas de niebla.

Nuestro inolvidable viaje a “La Tierra del Haiku” será para siempre una fuente inagotable de inspiración estética y sentimientos fraternales.

 JORGE BESCÓS RIUS- Zaragoza, 28 de julio de 1998

1 comentario:

  1. Extraordinario y fenomenal documento, más aún en estos momentos de dolor que está viviendo Japón.

    Gracias José Luis y Jorge por las fotos y el texto.

    Un abrazo.

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