Haiku en Aragón

Nuestro fin es contactar con los amantes del haiku en Aragón y dar difusión a su obra.

martes, 15 de marzo de 2011

Haikus de la casa


En abril del año pasado vió la luz el libro Haikus de la casa de Emilio Pedro Gómez. publicado por Eclipsados. Unos haikus desacostumbrados, fuera de su entorno habitual pero de una gran profundidad y belleza, en un intento de buscar momentos haiku en la cotidianeidad de la vida en el hogar.


Comienza el día.
Aroma a bienestar
del pan tostado.

Un purista incluso diría que la mayoría no son haikus sino senryu, ya que en muchos aparece  la metáfora o  el "yo" personal. Sean lo que sean, la hondura de estos versos hacen pensar al lector que en lo cotidiano del día a día también se puede encontar la plenitud. 

Con qué dulzura
tus manos de silencio
nombran mi espalda.



sábado, 12 de marzo de 2011

Con el tiempo

El último y atractivo libro de Enrique García-Máiquez recoge unos pocos haikus. He aquí una muestra:

 
  Cruje la escarcha.
El día viene envuelto
en celofán.

El poemario incluye estos ingeniosos y clarividentes versos:

"SE ESCRIBEN DEMASIADOS HAIKUS" DICEN


El tonto mira

los dedos que señalan

a la luna. (Y los cuenta.)
*

jueves, 10 de marzo de 2011

Taller de haikus

El beso enciende
las estrellas del cuerpo.
Cielo en los labios.


Enciende el beso
los arroyos del tacto.
Se apaga el labio.

Escribí estos haikus y los asocié a estas imágenes para un Taller de poesía con más de 100 alumnos de 1º de Bachillerato del IES "Batalla de Clavijo" de Logroño, dentro de unas Jornadas Poéticas que tienen como motivo principal: "Palabra y luz".

miércoles, 9 de marzo de 2011

Lluvia

Fotografía de Xavier Moreno
La última lluvia
estremeció de sed
todo el jardín.



martes, 8 de marzo de 2011

Haikus de José Luis Cebrián

En la quietud,
un silencio de muerte,
un silencio de vida.

En el charco,
juntos, el barro
y el cielo.

La luna llena,
en la ciudad,
una luz más.

Los habitantes
del pueblo abandonado:
el viento y las zarzas.

Qué vacías
están las calles
llenas.

Cada uno
se esconde como puede
de la Gran Pregunta.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Un sueño hecho realidad (II)


Sobre todo en las ciudades de Imabari y Matsuyama, a la que llaman la "Prefectura haiku", ya que allí nacieron unos cuantos grandes maestros del haiku, como por ejemplo Shiki, que tiene en Matsuyama un museo dedicado a su persona, museo que tuvimos ocasión de visitar. 
 






El evento se tituló “Haiku y música de España”. A él asistieron el alcalde de Imabari y una representación de la Embajada de España. En la primera parte del acto fue la presentación del libro, en la segunda hubo un concierto de guitarra clásica española a cargo de un concertista japonés que había estado muchos años estudiando en España. Cual no fue mi sorpresa cuando el concertista me invitó a salir al escenario. Yo leía un haiku en español (él había seleccionado unos cuantos), una señora japonesa lo leía en japonés y seguidamente el guitarrista le ponía música, interpretando un fragmento de música clásica española. Este fue no de los momentos más emotivos para mí.



También me hicieron una entrevista en el periódico. No sé muy bien cómo quedaría, porque no me acababa de entender muy bien con el intérprete.
En la comida que hubo tras el concierto de guitarra, el alcalde de la ciudad  me invitó a participar en un concurso de haiku que iba a tener lugar unos pocos meses después. Yo acepté la invitación y le mandé a Kawakita sensei, una de las personas que nos alojaron en Imabari, con quien yo me escribía, un haiku para que él lo tradujera y lo presentara por mí al concurso. Y resultó que le dieron uno de los premios. Esa vez no me desplacé a Japón a recogerlo. Lo recogió en mi lugar Kawakita sensei.
El haiku en cuestión es:     
                                       
Mariposa
de otoño; sus alas
amarillas.



Fue de esta forma cómo conseguí hacer realidad uno de mis sueños más querido y anhelado: visitar Japón. Y fueron precisamente unos cuantos poemas minúsculos los que lo hicieron posible. Aquel viaje fue una de las experiencias más bonitas e inolvidables de mi vida. Siempre guardaré un profundo agradecimiento a todas las personas que lo propiciaron.

 José Luis Andrés Cebrián